martes, 29 de julio de 2008

"FRANKIE Y LA BODA" e IGNACIO JIMENEZ REY

Os remito este maravilloso artículo de Ignacio, nuestro compañero y gran escritor sobre una de las inolvidables novelas de Carson Mccullers. Es un estupendo diálogo esbozado de Ignacio y Frankie.

Frankie y la boda de Carson McCullers

“Por la mañana muy temprano salía a veces al jardín y se quedaba largo rato contemplando el cielo del amanecer. Y era como si su corazón hiciera una pregunta y el cielo no le diera contestación.”

Frankie, ¿recuerdas los días de verano en que te conocí? Fue cuando quisiste cambiarte de nombre. Buscabas uno que empezara por “Ja” y elegiste Jasmine. Era un nombre precioso y representaba completamente aquello en que soñabas convertirte. Se lo decías a John Henry, tu primo pequeño y a Berenice, la cocinera de la casa y cómplice tuyo de todo lo que aquel verano iba a sucederte. Te miraban asombrados, no tanto por tratarse de una ocurrencia extravagante más de las tuyas, que siempre las habías tenido, sino por la firmeza y determinación con que te empeñabas en corregirles cuando te decían: “Frankie, deja de decir tonterías”. Para ti iba en serio, no tenía vuelta atrás. Y empezaste a buscar en el mundo un espacio para el espacio que en tu corazón se abría a cada momento de aquel verano. Un espacio que, supiste desde el primer instante, ya no podría encajar en el lugar en el que hasta entonces Frankie se encontraba. Supongo que, en un sentido, te hiciste mayor, Frankie… aunque en otro ya lo eras.

Recuerdo lo difíciles que fueron aquellos días. Algo de ti era feliz y se sorprendía de la nueva dimensión que la vida y el mundo adquirían, de cómo podías relacionarte con todo de otra manera, de la nueva capacidad de ver y de decir que sentías. Y a la vez algo de ti también no conseguía comprender. Por dentro todo era diferente y por fuera todo seguía igual: las mismas tardes calurosas y polvorientas una detrás de otra, la misma cocina gris en la que os sentabais John Henry, Berenice y tú jugando siempre la misma partida de cartas y manteniendo siempre la misma conversación, la luz entrando a la misma hora por la ventana con el mismo tono apagado iluminando los mismos trozos de pared, las cenas en las mismas sartenes y los mismos platos, tu padre llegando a la misma hora del trabajo y saludando de la misma manera. Todo tan quieto, todo tan estático… Y por dentro todo tan agitado, tanto movimiento, tanta necesidad de contemplar, de conocer, de contactar…

Con esas dos caras, como una luna que a la vez es luna llena y luna nueva, te lanzaste al mundo. Salir, es lo que hiciste. Te cambiaste el nombre y empezaste a hablar de otra forma con Berenice y ella te habló también ahora de otra forma. Como podías tomarlos, te dio sus misterios, las voces de su historia, sus alegrías y sus tristezas. Te mostró su vida de manera completa para pudieras comprender la tuya de una manera completa también. Recuerdo el modo tan natural y espontáneo con el que te encendiste un cigarrillo una de aquellas tardes de verano, cuando ya sabías que eras otra. Lo cogiste de la cajetilla de Berenice y ella no se sorprendió. Siguió hablando, porque ya no le hablaba a Frankie, la niña de doce años de la que cuidaba cada día. Y tú seguiste escuchando, fumando, como si siempre hubierais mantenido así vuestros encuentros. Era hermoso contemplar vuestra relación, Frankie. Una de esas relaciones que se dan en la vida y que uno admira maravillado y encantado, olvidándose de uno mismo y siendo feliz sólo admirando. En medio del vendaval que esos días movía tu corazón, ella trataba de que no te perdieras, como si fuera la mano que sujetaba la cometa en la que te convertiste aquel verano, y trataba de ser a la vez un viento nuevo para ti. Porque fuiste una cometa, Frankie, una cometa que se elevó por encima del polvo que cubría todas las casas del pueblo, por encima de todas las tardes grises y calurosas, dejándolas pasar una detrás de otra, sabiendo que cuando regresaran ya no la encontrarían.

Porque decidiste marcharte, Frankie ¿lo recuerdas? Soñabas con nieve, con carreteras nevadas del norte, con montañas y bosques nevados, todo blanco, todo frío, todo completamente nevado. Te compraste un vestido nuevo y unos zapatos y paseando por las calles del pueblo mirabas a las personas a los ojos y les decías por dentro: “Ésta es la última tarde que paso aquí, la última noche. Mañana me marcharé y no voy a volver”.

No voy a hablarte, Frankie, del día de la boda de tu hermano ni de lo que ese día ocurrió. Sólo quiero decirte, ahora que ha pasado algún tiempo, que ellos no viajaban hacia los lugares de tu imaginación. Que esos lugares solamente los habitáis tú y los seres, desconocidos aún, que esperan a que llegues para recorrer contigo los espacios y los tiempos que juntos habéis soñado. Y que allí, en uno de esos mundos nevados, te espero yo también. Estoy seguro de que te reconoceré cuando te vea, Frankie. Porque ya nos hemos conocido.

Ignacio Jiménez

viernes, 25 de julio de 2008

poesía e interpretación un curso para cambiar el curso de una vida

Como dijo nuestro director la misión del hombre y su destino en este mundo es aprender. Yo aprendí mucho al lado de Veronica, Laura y Andrés, sobre lo que sé y lo que no sé y sobre muchas cosas más. Laura nos enseño su belleza exterior e interior y su sensibilidad. Dejó solo entrevista, casi latente su fuerza interior, que algun día llegará a canalizar y controlar para no convertirse en la jaula de un tigre como me han dicho que soy yo. También debe creerse que lo hace de verdad muy bien, igual que Andrés o mejor. De Verónica que voy a decir sino que ha sido como mi musa y nos ha puesto todos los días en un brete por salir la primera y hacerlo como los angeles o mejor. Nunca olvidaré ese poema de Buckowsky que representamos juntos y tampoco el de Juan Ramón Jimenez. Seguro que se camelará al final a ese jefe que tiene y que es tan buena persona. Espero que algún día se pueda dedicar a lo que más le gusta y mejor hace y no solo a lo que quieren o gustan otros. Pero eso ya son cotilleos y esta no es una página rosa, sino amarilla ocre por si no se han dado cuenta. En fin, que el que no se haya apuntado a este curso el se lo ha perdido. Y también el jamoncito y la cerveza de después. Espero ver a Laura en poesía el año que viene, si no, le perseguimos, como decía J.L. Coll. A Andrés no tengo que animarle pues ya está en el curso de novela haciendo de llanero solitario o de solo ante el peligro. No sé si nos volveremos a ver este año y recordar que el seis de septiembre hay recital y tal y tal.

miércoles, 9 de julio de 2008

CURSOS INTENSIVOS: poesía e interpretación

Han empezado los cursos intensivos de julio y en concreto el de poesía e interpretación es uno muy atractivo que permite empaparse de los poemas más llamativos a la hora de ser recitados. Se insiste en la esencia de el hecho de recitar un poema: el ritmo y la entonación, a parte de algo de teoría mínima sobre métrica, y los diferentes tipos de poemas y de versos. Hemos visto poemas antológicos de Miguel Hernandez, Neruda, E.E.Cummings, Walt Witman, Nicanor Parra, Antonio Machado, Watanabe, César Vallejo, etc...hAY DOS COMPAÑEROS NUEVOS, LAURA Y ANDRÉS: no nuestro Andrés ni nuestra Laura de siempre, sino unos nuevos- una joven y otro veterano-, y ambos-Andrés y Laura- se caracterizan por un talento que poco a poco les va saliendo a medida que recitan nuevos poemas y nos enriquecen con sus opiniones y con su presencia. Espero que alguno de ellos o los dos sean unos aspirantes hechos realidad pata el curso de poesía del año que viene, pues tienen madera para ello.
el cursillo de novela-cinco pasos para construir una novela- por Mendez guedez promete ser interesante. Se dan recetas para los casos de bloqueo y otros problemas, la escritura mapa y la escritura brújula en la novela, los personajes: el protagonista y el antagonista, como retratar la realidad, como utilizar por el contrario la imaginación y como plasmar lo imaginado, todo impartido por una de las mayores promesas-ya realidad- de la literartura hispanoamericana, con libros tan atractivos como su último de cuentos: "Hasta luego, mister Salinger". También son atractivos el de documental, así como el de diario íntimo, y el más espectacular todavía de literatura y viajes que a estas fechas y altura del curso no sé si se va a dar-lo cual es un sacrilegio, dado el auténtico furor por viajar que hay en las nuevas generaciones-, solo estabamos interesados Maris y yo- espero algún día antes del fin del mundo poderle dar a ella un resumen por lo menos de los apuntes del curso anterior de Lit. Y viajes con BB-, y yo no estaré en este segundo pues no puedo estar en todas partes, ni el dinero da para tanto. También hay muchos otros INCREIBLES como visualización con Nuria, documentales, diario íntimo: un curso alucinante además por la persona encargada de darlo, escritura dramática, etc...

¡APUNTAROS YA¡

domingo, 29 de junio de 2008

CINEFORUM

El último acto de arteduna por este curso fue el cineforum con la película "un condenado a muerte se ha escapado" de Robert Bresson. Es una gran película. Es muy sencilla en su construcción y en eso está quizá su encanto. Probablemente para los amantes del cine de acción no sea muy movida pero tiene un suspense que no tienen la mayoría de las peliculas de ese tipo. Y probablemente su suspense le viene de la acción tan contenida que propicia el desasosiego del espectador. Todo sucede en unos pocos metros cuadrados y poco más pero la incertidumbre va creciendo poco a poco hasta la catarsis final. También es curiosa la falta de crítica política que subyace en la cinta. Se da una visión de los otros, los carceleros, más que como seres humanos buenos o malos, como seres casi inexistentes, como una imagen en off, pues solo se oyen de vez en cuando sus voces para dar ordenes a los prisioneros y una mano con la que entregan la comida, pero no son como los malos arquetipicos de las películas de nazis, de caricatura o de chiste, lo cual no resalta en modo alguno su maldad sino que la vulgariza y le quita veracidad. Solo de lo que yo recuerde, la lista de Schindler evoca una maldad realmente humana, por lo irraciomnal a veces, pero dentro de personas que tienen otras caracteristicas a parte de la maldad y no son como soldados de madelman que son así por haber sido creados de cierta manera. También había otra película en la que era protagonista Burt Lancaster, haciendo de médico implicado en las matanzas de judios. En ella el protagonista era una especie de juez de si mismo y reconocía la responsabilidad de los que recibían ordenes de los gerifaltes del nacionalsocialismo, en un alegato estremecedor por la forma y por el fondo. Lamentablemente no recuerdo el título de la película. Merece la pena ver "UN condenado a muerte se ha escapado" para los que no lo hayais hecho.

Anteriormente se pasó la película de Bergman "Fresas salvajes". Es una gran película también, aunque lo que yo he visto de este director no me han convertido en un seguidor fiel. Pero hay que reconocer que tiene muchas virtudes como la gran precisión con la que en poco tiempo -88 minutos-, dibuja el caracter de varios de los personajes. Yo me quedo con eso y eso basta para que la película sea merecedora de verse. Añadido a ello hay el aliciente de ver a un jovencisimo, para mis pocos conocimientos de cine, Max Von Sidow, haciendo un papel muy extraño en él para los que solo le conopcemos en sus actuaciones como artista ya consagrado. Y nada más solo me queda una reseña de películas, "El bazar de las sorpresas" de Lubistch, y espero tenerla pronto, si alguien está oyendo o leyendo esto que me diga donde conseguirla si es posible gratis. Os recomiendo a parte de estas películas, "El extraño" de Orson Wells, y la moderna película- en cartelera-, "La vida sin Grace" con John Cussack. Comunicaros que Verónica está de nuevo en ESpaña y que Marta vino al recital de poesía, y que mis amigos Inés, cinéfila empedernida, y Alfonso, el más fiel seguidor mio de arteduna, vinieron a la película de Bresson. Quizá en otra reseña hable del curso de poesía e interpretación. Se echó de menos en el cine forum a Maria José que si está leyendo esto espero que esté ya curada de sus problemas dentales y a Antonio al que espero que le vaya muy bien y pueda pegarnos algún puñetazo pronto a más de uno. Un saludo y felices vacaciones a los que se van, yo tengo trabajo y además debo hacer proselitismo.

jueves, 12 de junio de 2008

recital poesía y ritmo

El pasado día 7 de junio fue el recital de poesía y ritmo, con escasa asistencia para ser sinceros, pero selecta. Allí estuvimos para apoyar a Maris, Paco e Ignacio. Los tres estuvieron increibles, sobre todo a la hora de recitar poemas de Nicolás Guillén con acento cubano. Paco en un momento dado parecía que iba a hacer temblar los cimientos del edificio, y la gente desde luego, se enteró de que estábamos allí. Llegamos Ignacio, Roberto y yo con los bártulos y al poco se tuvo que ir Roberto al trabajo. Nos quedamos solos Ignacio y yo y pensamos por un momento que el recitase y yo aplaudiera, pero tuvimos fe y al final empezó a llegar la gente. Hubo buena acústica y anuncios del acto por el local de casa del libro. Por cierto que hay posibilidad de hacer algún recital en la casa del libro central, y otras cosas, porque arteduna necesita romper barreras que le impulsen. Yo me estoy convenciendo de que soy gafe para arteduna, porque acto al que voy, fracaso de gente asistente. El otro día es verdad que competimos con la feria del libro, y era fin de semana además. Espero que en el futuro esto cambie, porque arteduna se lo merece, aunque a mí me ha entrado la murria y me ha salido algo que no sé si tiene ritmo ni si es poesía.




No se si viviré para saber que es
Aquello que los poetas llaman amor.
Ni siquiera se si sabré lo que significa para
Las personas normales.
Yo no soy una persona normal.
No me lo parezco.
No se si los demás me ven cuando paseo por la calle.

No sé si viviré para saber que he conocido
Lo que todos llaman vida.
Confieso que no sé si he vivido,
Y que no sé si viviré alguna vez.

No sé si alguien ha sentido por mí
Alguna vez,
Esa palabra que adoran los poetas,
Y que dicen que es lo contrario del miedo.
No sé ni siquiera si he sentido algo así
Por mi mismo.

Amor yo?
Por mí?
Quizá
En algún lugar remoto de mi infancia,
antes de conocer a la señora mentira.
Antes de que me presentaran
a la negra señora muerte.


Quizá la madre Teresa de Calcuta, con la publicación reciente de su larguísima noche oscura del alma me ayude a encontrar un camino, os ayude a otros también. Ella quiso que su oscuridad fuera luz para otros, que fuera un lapiz de dios que nos dibujara el camino. Que yo y arteduna encontremos, gracias a ella-a sus cartas-, gracias a todos los que nos sigan, gracias a los que nunca llegaron aningun sitio, el camino.

PD: De parte de Maria José que visiteis la exposición "retratos del renacimiento" en el museo del Prado, merece la pena hacerlo, y yo Cisne Alvar lo corroboro. Solo cuesta ocho euros.

jueves, 29 de mayo de 2008

Homenaje y ÁNIMO a Antonio Sanchez

TAÑIDOS DE CAMPANA por Antonio Manuel Sánchez Diego

No dejes pasar el momento fugaz, en que palpita la existencia en un instante, en que sientes tu cuerpo y no añoras nada, porque estás consciente. Yérguete a la cima del camino y párate, verás el horizonte teñido de tiempo, de un tiempo presente. El horizonte no tiene color definido, solo tiempo que no pasa; no hay final en él, solo un destino incierto, atractivo y desafiante. Quien lo mira, trata de descifrar sus entrañas, su densidad y espesura que no deja ver el final. Pero ese es el precio de su belleza que, como todo lo bello, se acerca para que te asombres, zarandeándote con la suavidad de unas aguas estancadas. Déjate zarandear por su inmensidad que es única, como todo aquello que resplandece callada y majestuosamente en el recuerdo.



Aquel día, estaba yo tomando una copa de vino tinto en una cafetería, mis manos la tenían cogida por el pie estilizado que sale de su base, haciéndola girar en una y otra dirección, al tiempo que miraba atentamente su contenido color nazareno. Observaba la corona que forma la superficie del preciado brebaje junto al cristal en su parte interior y buscaba inconscientemente a través de su transparencia el fondo de la misma. En este preciso instante percibí su olor, era un olor penetrante y agradable que estuve saboreando un buen rato. Luego me fui dando cuenta de que ese olor me iba descubriendo algo que no acertaba a comprender y a base de pensar que me estaba ocurriendo, vino a mi memoria un recuerdo de mi niñez. El olor había despertado mi memoria.: Yo era un niño que no había llegado aún a la adolescencia cuando me enseñaron en mi casa a graduar el vino que llegaba a nuestros almacenes procedentes de otras bodegas. Era un voto de confianza que, a mi personalmente, me daba seguridad. Y me aplique a tal tarea con tanta disciplina que llegué a poder discernir lo que era mejor y lo que no lo era tanto. Aprendí a oler el interior de las cubas para saber su estado y a mirar a través del cristal de los vasos la transparencia de los diferentes colores. Aprendí a graduar el vino y creo yo que algo mas que el vino que solo olía y miraba. Yo creo que aprendí a discernir el vino y a disfrutar de otras cosas, como por ejemplo la del silencio que provocaban los catadores a la hora de la prueba.

El olor de la copa de vino que estaba mirando en este momento, estaba produciendo en mi una transformación. Sonó tan intensamente dentro de mi el eco interior que, el silencio de fuera me parecía un estruendo. Inmóvil, casi imperceptible a mis movimientos, me puse a escuchar el sonido intangible de mis sensaciones. No quería salir de él, no quería volver atrás, no quería la diversidad, solo deseaba, si es que podía, el vacío insoslayable de la unidad.

Escuché con atención, escuché una y otra vez la vibración interior y siempre aparecía el olor embriagador de la verdad lejana. Pero, sabiéndome aún no consciente de ella, escudriñe por el camino de la silenciosa soledad por si podía discernir alguna claridad. Y así me aparecieron imágenes de aquellos tiempos, imágenes encantadoras e inolvidables, como las del anciano que me visitaba casi todas las tardes a tomarse en mi compañía un vaso de vino que yo le regalaba a cambio de su compañía. Algo inclinado por la leve cojera que le obligaba a llevar bastón, transmitía a través de su mirada la sabiduría de los años vividos. Sus ojos llorosos contenían lágrimas en sus párpados que los convertían en claros y serenos. Yo recuerdo su mirada en este momento como si fuera ayer, por su autenticidad, por su elegancia, por su aceptación, y digo aceptación porque nunca le vi caer las lagrimas que se mantenían en equilibrio con su vida. Tantas otras imágenes se sucedían cada vez que percibía el olor, si bien persistía la del anciano.

Giré la copa con fuerza suficiente cómo para que el vino adquiriese un movimiento circular y de vaivén que, le hacía subir y bajar de una parte a otra cómo si se tratara de una ola. Me quedé mirando la oscilación del movimiento que no cesaba pero, al disminuir su inercia, lo hacía de tal manera que creó un ritmo de sosiego creciente en mi, conforme iba consiguiendo su forma plana de equilibrio. Cuando lo consiguió, me quedé estático, mirando al fondo de la copa a través de la superficie. Yo, había conseguido también un equilibrio a través del vino y su color. Volví a ver al anciano sentado en una cuba junto a mi, nos separaba un vaso de vino al que le faltaban algunos sorbos. La cuba, no era grande, lo que permitía sentarnos con una determinada comodidad. El tapón de corcho que cerraba la boca, sobresalía un poco y él lo tocó con un dedo en una zona especialmente manchada de vino que, se llevó a la nariz para expresar una sonrisa de aprobación.. No dijo nada, solo una sonrisa esbozaron sus labios, inundándole la cara de alegría. Yo, me sonreí también y le acerqué el vaso de vino, invitándole a beber. El lo cogió con sus manos temblorosas y tomó un sorbo, después de haberlo olido. Era la conversación de un niño y un anciano en una bodega, una conversación callada pero, llena de contenido. Aquel lugar, iba a marcar en mi, un antes y un después : El olor del vino, la conversación silenciosa, la sabia mirada de unos ojos serenos y el equilibrio de unas lágrimas contenidas. Todo ello, por nada, solo el destino.



Removí un poco la copa nuevamente, y como si hubiera pasado página vi al anciano representado por detrás, era la imagen de cuando se iba después de despedirse. Su andar era lento y cadencioso como una melodía. La visera calada, la chaqueta y el pantalón de pana acompañaban su cuerpo en cada movimiento con su mirada al frente que yo intuía. Cada paso que daba, hablaba, dibujaba en el suelo el leve rastreo de su pierna mala y según iba desapareciendo de mi vista, veía dibujada en el horizonte su espalda inclinada y la iglesia situada al fondo de la calle. La campana comenzó a sonar para la oración del atardecer, y el ritmo de su sonido, coincidía con los pasos del anciano. Un paso : un sonido; cada movimiento de sus piernas: un balanceo de campana; cada movimiento: un verso; cada balanceo : una canción. Una imagen sencilla para no olvidar, para mantener en el recuerdo. El último tañido de campana, coincidió cuando su cuerpo desapareció en mi pequeño pero querido horizonte.

Miré por última vez la copa de vino, ya no la giré mas, me había bastado su olor para remover mis recuerdos, su color para desvelarlos y de esta forma poder volver a oír algún tañido de campana de mi memoria que yo agradecí.

Antonio Manuel Sánchez Diego

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miércoles, 28 de mayo de 2008

artículo-reseña de Nuria en revistamonelle

"Olvídame y te seré devuelta"
Página Abierta






The Dancer
Por Nuria Fernández
Danzar significa fluir, estar en el cosmos, sentir la complejidad del cosmos tanto como contener el Universo dentro de uno mismo. La forma será el canal. ¿De qué nos vestiremos para la ocasión?
Mostrar el alma. El cuerpo con que se viste el alma, se viste de espíritu. Revelarse a uno mismo o revelar a la humanidad la porción y posición del universo dentro de nosotros. Y romper con las formas preestablecidas, como Shiva en su danza inocente. Y volver si se quiere a ellas, con la mente libre. Y entonces…, cuando se desarrolla la habilidad innata de afinar las sensaciones del cuerpo, cuando la emoción se ajusta ágilmente como suave brisa o torrente eléctrico…, y la mente en ese momento no es más que presencia atenta ante lo que acontece, para ser sensible a las fluctuaciones de la energía, para explorar sus interrelaciones hacia el espacio y la vida, en todas direcciones y hacia el mundo y hacia ti, visible o invisiblemente…, hasta en la pausa…, sabe el momento.
Si sucede así en la obra de cada uno, la obra es la vida misma. Y también si sucede así en la obra creativa, o si sucede así cuando uno danza, o escribe o canta, como es el caso de P.J.Harvey en The Dancer, en una ocasión especial como lo es un concierto en directo y sucede…, que todo se colocó en su sitio justo y apareció la magia.
Allí sentada, frente a un piano, como ante cualquier otro acto sagrado de la vida, revelando lo que la atravesaba, vistiéndose de ese color, vistiéndose de esa vivencia, en ese momento transformada y vertida como una ofrenda, a través de sus túneles singulares. Y entonces todas las constelaciones parecen gravitar alrededor de la ofrenda pequeña. Y siento así que todas las ofrendas de todos los oficios, de todas las personas, vocaciones danzan al unísono. Sin embargo sólo hay un camino: desnudarse.
Esta canción “The Dancer”, pertenece al disco: “To Bring You My Love”. Lo había escuchado muchas veces, pero nunca como cuando la escuché un día, donde mis colores eran similares a los suyos y donde sentía una porción de universo que ella cantaba y no lo hacía para un estudio. Con tanta tanta intensidad y… Vestidas con ese color del universo íntimo, con azules, rojos, negros…, diciendo: estás dentro de mí y vuelas…
Sobretodo deciros para quién no la conozca todavía, que P. J. Harvey es una de las voces más potentes, personales y adictivas del rock, con una mezcla de femenino y masculino danzante en su androginia. Lo que hace pero que muy bien es INTERPRETAR, aquí lo hizo. Y vi entonces…, a alguien.
Nuria Fernández

The Dancer
he came riding fast like a phoenix out of fire flames
he came dressed in black with a cross bearing my name
he came bathed in light and the splendor and glory
i can't believe what the lord has finally sent me
he said dance for me, fanciulla gentil
he said laugh a while, i can make your heart feel
he said fly with me, touch the face of the true god
and then cry with joy at the depth of my love
cause i've prayed days, i've prayed nights
for the lord just to send me home some sign
i've looked long, i've looked far
to bring peace to my black and empty heart
my love will stay till the river bed run dry
and my love lasts long as the sunshine blue sky
i love him longer as each damn day goes
the man is gone and heaven only knows
cause i've cried days. i've cried nights
for the lord just to send me up some sign
is he near? is he far?
bring peace to my black and empty heart
so long day. so long night
good lord, be near me tonight
is he near? is he far?
bring peace to my black and empty heart